LORETO, TIERRA DE AGUA VIVA.
Loreto; hice un hueco entre mis manos para guardarte en el silencio. Asistir a tu cielo limpio, imaginar tu oasis recién creado. Borré lo que no te pertenece, adornos superfluos, y quedó una tierra recién nacida.
Flotaba en el aire el silencio de los primeros días en que la cueva, el monte pedregoso y las manos al aire se resecaban al sol tenaz, unos cantos lejanos y tardíos llegaron a mis oídos. El sueño me ha vencido para despertar a lo que has sido: tierra de gigantes y hogar de peces insólitos.
Los rayos del sol han levantando humedad de la tierra; acosando hogueras, espesando nubes sobre cabezas indómitas.
Imaginé que el tiempo se detenía y que tus alas perfumaban el desierto.
Que tus pobladores contemplaban estrellas, señalaban con su índice los azules del mar; recordando a los muertos que han ido a descansar el espíritu a sus islas, flotando sobre riscos; anidándose bajo el ala del águila, protegiendo con su amor a los que suspiran en la playa loretana.
Loreto, tierra que mira al mar y la sierra, perla sobre arena, espejo en medio del desierto, estrella de agua, sal y descanso para el corazón. Colmada de saberes y voces que han amado. Tu perfume de mangos, naranjas y amanecer devuelven la calma, la vida sonríe entre pelícanos y olas mientras tu perfil se recorta a orilla de la inmensidad.
No hay otro amanecer como el tuyo Loreto, donde miles de espinas doradas, iluminan el día y suben al cielo como estrellas fugaces. Uno se levanta pleno de sol, abriendo ventanas para llenarse la vida de tu esencia de dátil, uno saborea en el café la esperanza de que nuestros hijos vivan bien bajo la palma, bajo el manto de Nuestra Señora de Loreto.
Tu noche se deja ver a cielo abierto, espectáculo de luces que viajan, parpadean y se alinean entre palmares. Ojos de estrellas que renuevan su encanto, luna llena, luna carcajada; como árbol florecido con rosas brillantes. Diamantes de luz que han visto a tantos loretanos nacer: compartir su pan y trabajo, dar al mar, al desierto; su primer y último saludo.
Loreto, tierra que sabe a recuerdos cálidos, amistades fraternas, abrazos de familia. Que nuestras manos unidas te preserven en el silencio, en tu libertad, en tu alegría, en unión por tu futuro, por tu inmenso y limpio cielo, mar de historias que te hicieron crecer como un mezquite noble y fuerte. Que siempre viva en tu gente la esperanza de saberte refugio, descanso para su corazón y hermandad sobre la ofensa.
Loreto perla preciosa sobre arena, espejo de agua viva, andén pleno de esperanza…






