Publicado el: Jue, 29 abr, 2010

LORETO ES MÁS QUE UNA CANDIDATURA

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MISION LORETOLoreto, BCS.- “Hay que tener una fe absoluta en lo que se hace. Los fines deben de ser claros. Las acciones contundentes. No se construye un país sin acciones implacables. En México hemos vivido demasiado tiempo del compromiso. El compromiso sólo aplaza la acción.” Son las palabras que Josué, personaje de la novela “La voluntad y la fortuna” dirige a su amigo Jericó, en un momento en que ambos; incipientes políticos mexicanos, reflexionan acerca de lo que harán con el poder cuando se encuentre en sus manos.
El escritor Carlos Fuentes vuelve a analizar y exponer de manera cruda la realidad política, social y religiosa del México contemporáneo, el retrato que del libro se desprende llega a ser demasiado real al punto que los personajes van de lo descarnado a la miseria moral.
La palabra compromiso proviene del latín compromissum, obligación contraída, palabra cercenada en sí misma al vaciarse de contenido e intención en las declaraciones que a diestra y siniestra se ha repartido entre los medios de comunicación –previa foto enmarcando “el compromiso”-
¿Qué se necesita para ir más allá de las palabras y volverse acciones?
Lamentablemente es el poder en sí una llama que tienta a mentir, provocar intrigas y desajustes dentro de los grupos políticos. Detentar el poder es entonces: ser, arribar a un estatus del que se provenía de la nada, porque si no se pertenece a esta esfera de poder no se es.
De igual manera al bajarse del estrado de poder se pierde lo que se fue, se flota en la nada y los demás –los antes gobernados- desconocen a quien antes fuera el centro de las decisiones y perfil de la autoridad, no hay huella, reconocimiento ni registro, al perderse el poder se pierde en sí mismo aquel que tenía un compromiso, compromiso que existía en algún lugar del tiempo y que no llegó a verse cumplido, se quedó en la esfera de lo ideal.
¿Y tú, no quieres ser candidato?
A modo de mofa circula esta calcomanía en algunos carros del municipio de Loreto, una entre las cientos que, en temprana temporada comienzan a florecer, ¿será por la primavera? en automóviles de todos colores.
Juegos de palabras que ponen en tela de juicio la creatividad de sus autores, frases simples que buscan aparecer como cercanas al ciudadano común, para identificarse con el resto, vota por el que es como tú, nos conocemos desde siempre, compañeros, ahora te necesito, verás que conmigo será diferente, ahora si se te tomará en cuenta.
Cuando lo más real es que el que pretende allegarse al poder, lo que menos desearía es volver a la raíz, ver de cerca la realidad de la que se despegó y fatalmente regresar a ella.
“Con mi política yo logro lo que a ti te falta. Si nos quedáramos sólo con tu política, nos quedaríamos a medias. Tú crees en el circo sin pan. Yo creo en el pan con circo. Yo creo en la información y trato de comunicársela a la mayoría. Tú crees en la conspiración reservada a una minoría. Por eso creo que, a la larga, yo puedo sin ti pero tú no puedes sin mí”, dice Max Monroy otro personaje de la novela de Fuentes a otro político acerca de la permanencia en el poder, del derecho al poder cómo es entendido por la clase dominante.
Más que el dinero, el poder se vuelve imán para quien busca reconocimiento, poder lograrlo todo, poder decir, poder actuar en consecuencia; o sea permisibilidad para andar por la vida con un estigma de que todo es posible gracias a un nuevo estatus de: poder.
“Se había sentido autorizado para ir más allá del poder que le fue otorgado al poder que él quería otorgarse. Se equivocó. Creyó engañar al poder y el poder lo engañó a él (…)” reflexiona uno de los personajes en relación al uso y abuso del que el encumbramiento social y político puede forjar dentro de una persona.
Loreto es más que una candidatura, más que la promesa de puestos en la administración municipal. ¿Por qué no se ejerce de manera cotidiana la acción y se reserva la promesa, “el compromiso” sólo en tiempos de campaña?
Porqué las acciones de ayuda a la ciudadanía tienen que cumplir con un calendario, no fluye la voluntad sino el interés por el poder, la competencia por ser el candidato y en consecuencia, el ganador de la contienda.
Sabe a desencanto la profusión de interesados; de calcomanías con sentencias ya victoriosas, a la ley del más versado entre los corrillos políticos local, brillan por su ausencia las mujeres en esta disputa de engomados.
Loreto es más que una pretensión, es espacio fértil para la acción concreta, se le debe aproximar con respeto a su presente y futuro, se debe querer ser parte de su problemática, vivirla y caminar con ella a un destino salvo.
Las candidaturas deben volverse hechos en sí mismas no espacios al chismorreo y descalificaciones, horas malgastadas, tazas de café vacías y palabras al viento, lo más difícil será entonces ajustarse a tiempos, decir lo que ya se está haciendo, porque lo que se promete a futuro no existe, está desgastado a priori.
El municipio de Loreto se merece agradecimiento y respeto, apertura de posibilidades para sus habitantes, el disfrute de turistas, salud social y certeza en que los políticos están escaseando, sean sólo ciudadanos que están de lleno actuando viendo crecer su ciudad sin detentar un poder que los aleje de la raíz.

Mostrando 1 Comentario
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  1. ivonne hdez d rosas dice:

    MUY INTERESANTE TU ARTICULO,FELICIDADES ILIANA.

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